Café Claro
Curiosas cosas que pasan
martes, 16 de febrero de 2016
martes, 19 de agosto de 2014
Normalmente, ¿Qué pasa?
Pues bien...
Mi intento de iniciar un blog hace más de un año falló al darme cuenta que no era lo mío.
Necesitas tener la certeza de que existe alguien allá afuera leyéndote.
En vista del éxito obtenido en mi propio blog, planeo buscar algo diferente en lo que pueda enfocar mis escritos.
Mi vida, el día a día. que es lo que me sucede normalmente...
Dicen por allí que soy una enajenada, que cualquier cosa que llama mi atención como una luz en el fondo del mar (como Dori de buscando a Nemo) me puede embobar hasta que otra cosa me distrae.
Así que en este momento que estoy de vacaciones de verano (mientras muchos ya entraron a clase otra vez- porque estoy en un sistema de cuatrimestres) es un buen momento de hacer proyectos nuevos y enfocar mis energías en cosas insignificantes pero valiosas como escribir.
martes, 31 de julio de 2012
Critica sobre Rebelión en la Granja de George Orwell
Para las personas como yo que no nos gusta leer, empezar una
lectura con un libro como este es una muy buena idea. Es una novela satírica,
donde nos cuentan como un grupo de animales de granja no estaban contentos con
su modo de vida. Una noche al no ser alimentados, se levantaron en armas y
crearon un sistema de gobierno propio, terminando este en una dictadura por
parte de su líder.
Cuando comencé a leer el libro estaba convencida de que
sería una inocente fábula donde animalitos hablaban e iban a dejarme una
moraleja, pero lo que tiene esta novela son personajes tan marcados en su
personalidad, que cualquier persona entiende el mensaje. Verán, cuando la
novela fue escrita por George Orwell un ensayista de la lengua inglesa, fue una
crítica al totalitarismo ruso de Stalin, y todo su entorno social es la Rusia
comunista de su época. La novela fue escrita en el transcurso de la segunda
guerra mundial, publicada en 1945, pero conocida hasta 1950.
La alegoría del libro es simplemente hermosa, ya que utiliza
animales para demostrar ideas, y acciones políticas. Encontramos, por ejemplo,
al cerdo Mayor, que es el que un día le compartió a sus compañeros de granja,
lo que los animales deberían tener como derechos, les dijo que el hombre era su
enemigo, y que los animales son amigos, agregó que la noche anterior no pudo
dormir, estructurando una serie de mandamientos, con los que los animales
deberían de aprender y vivir con ellos. Esa noche los nombró. Una noche el
señor Jones, el dueño de la granja, llega borracho y olvida darles de comer,
esto hace que se levanten los animales en una revolución para echar a Jones de
su propia granja, lucha que ganan, pero que lamentablemente el cerdo Mayor
muere antes de ver esta victoria, y es cuando otros cerdos toman el liderazgo,
con las ideas de Mayor, aprenden a leer y escribir, y en la entrada de la
granja cambian el nombre de la granja, a “Granja Animal” y escriben los mandamientos en la
pared.
Luego, los cerdos empiezan a conformar una especie de elite,
donde solo ellos tienen derecho a la manzana que los animales cosechan, a la
leche e incluso a la cebada. Mientras animales como los caballos los vemos en
su papel de obreros, trabajadores que se esfuerzan día con día en dar su trabajo
para recibir en cambio esa sensación de libertad y de recompensa justa; los
borregos y las gallinas que representan a la mayoría de la población que
simplemente siguen al líder sin cuestiones.
A medida que la historia se desarrolla, se van descubriendo
ciertas irregularidades que tienen los cerdos en el poder, y pese a todo, los
animales son manipulados con mentiras para dejar a los cerdos en el poder, dar
la razón y defender su gobierno perfecto, que las demás granjas admiran y
respetan. Al grado que los otros
granjeros que antes rechazaban una granja gobernada por animales, incluso
intentaron un día tomar, para ayudar a Jones a recuperarla, lucha en la que fracasaron,
los mismos comenzaron a hacer negocios con los animales y tener relaciones de
camaradería. El final de la historia es agridulce, y te convence que no pudo
tener mejor final.
Recomiendo completamente esta historia para lectores
principiantes.
viernes, 29 de junio de 2012
Este mes de Junio.
Hola a todos mis Lectores, quiero darles un afectuoso saludo, y desearles felices vacaciones de verano. Playa, sol, y arena, o televisión, sofá y mucha comida.
Yo por mi parte este mes de Junio he estado preparándome para mi examen de admisión en la Universidad. Por eso no escribí nada en el blog este mes. Me la pase estudiando matemáticas, porque soy malísima, y sé que debo afinar mis conocimientos aprendidos en el transcurso de mi vida. Tengo una teoría que sostengo con respecto a los grandes matemáticos, seguramente que cuando inventaron sus formulas, tenía muchas tardes de ocio para ahora darnos tanto trabajo, ¿no creen? Bueno este mes de Julio que ya pronto llega, les tendré dos cosas: Mi critica hacia el libro: Rebelión en la granja de George Orwell y Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.
Dos libros dignos de leer.
Luego, les presumo el regalito que me trajo mí esposo estos días que estuvo fuera del país,
Canto General I de Pablo Neruda.
Y planeo en la siguiente mitad del año leer: Purgatorio, de Tomás Eloy Martínez, y terminar los cuentos de Edgar Allan Poe.
Estoy cruzando mis dedos para mi examen de mañana, pidiéndole a Dios que me ayude a mantener mis nervios en su lugar.
Si alguien ya leyó a Neruda, envíenme un mensaje y díganme que tal les parece?
Yo por mi parte este mes de Junio he estado preparándome para mi examen de admisión en la Universidad. Por eso no escribí nada en el blog este mes. Me la pase estudiando matemáticas, porque soy malísima, y sé que debo afinar mis conocimientos aprendidos en el transcurso de mi vida. Tengo una teoría que sostengo con respecto a los grandes matemáticos, seguramente que cuando inventaron sus formulas, tenía muchas tardes de ocio para ahora darnos tanto trabajo, ¿no creen? Bueno este mes de Julio que ya pronto llega, les tendré dos cosas: Mi critica hacia el libro: Rebelión en la granja de George Orwell y Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.
Dos libros dignos de leer.
Luego, les presumo el regalito que me trajo mí esposo estos días que estuvo fuera del país,
Canto General I de Pablo Neruda.
Y planeo en la siguiente mitad del año leer: Purgatorio, de Tomás Eloy Martínez, y terminar los cuentos de Edgar Allan Poe.
Estoy cruzando mis dedos para mi examen de mañana, pidiéndole a Dios que me ayude a mantener mis nervios en su lugar.
Si alguien ya leyó a Neruda, envíenme un mensaje y díganme que tal les parece?
lunes, 7 de mayo de 2012
El último paseo
El último paseo
4 de abril de
1952. Mi señora, afanada con el quehacer de la casa, enlistando en su cabeza
los pendientes: ir por verdura, por sus hijos a la escuela; de ahí, a la casa
de la vecina, a planchar ropa. Se dirige a prisa hacia el mercado, siete
cuadras hasta “el Guamilito”, carga ahora verdura fresca y tortilla, seis cuadras
más, apresurada y cargada, a tiempo – justo a tiempo para recoger a sus hijos.
En la casa, se sientan a comer, la hermana mayor recoge los platos y los lava,
dan las cuatro, se levanta, se retira, va con la vecina, plancha su ropa para
ganar algunos lempiras, cae la noche, exhausta regresa a casa, al interminable quehacer:
deja todo limpio, listo para mañana.
Esas eran las tardes de mi señora.
Hoy, 60 años después, es una anciana de 92 años, que recuerda con nostalgia la
utilidad que le dio a sus días. Después de tanto trabajar y sacar adelante a 5
hijos, de los cuales uno ya falleció, vive tranquila en casa de su nieta, acompañada
de su hija mayor. Sí, tres generaciones vivas, y la cuarta les cuenta esta
anécdota.
Yo ya tenía trabajo, y ganaba un
salario decente para pagar la universidad, y costear mis propios gastos. No
contribuía a la casa, a menos que mi mamá me lo pidiera. Mi bisabuela, todas
las mañanas me despedía cuando me iba a trabajar: “Dios me la bendiga y la
guarde, la cubro con la sangre de Cristo”, era el rezo diario que lanzaba mi
señora. Es de pocas palabras, y muy raro
se anima a platicar conmigo. Su vida se simplificó a comer y dormir. Ya no ve
la televisión, porque las cataratas afectaron su ojo izquierdo, y con el
derecho solo mira sombras, la artritis la hace sufrir de pequeños dolores
matutinos, nada serio, son cosas de la edad. Chaparrita y con huesos de hierro,
ninguna enfermedad la ha doblado, la osteoporosis, gastritis, diabetes, presión
alta, y taquicardias no son términos conocidos o vividos en ella. Alzheimer,
le da de vez en cuando a su conveniencia y tiene sordera selectiva también.
Mi señora, mi señora, tiene en sus ojos la caída de los años, y su piel refleja
los días bajo el sol. Fue formada con vara y maizal, ve la juventud de nuestros
días y se sorprende de nuestra rebelión. Dios te va a castigar, repetía cuando
yo hacía algo malo, pero no es Dios abuelita, la vida nos pasa la factura, y
terminamos sufriendo nuestra propia consecuencia. ¿Qué acciones tan nobles
realizaste en tu vida, que ahora te ves confortada en la tranquilidad de una
hamaca?
Abuelita, ¿quieres salir a
pasear? Mmm… ¿a dónde me vas a llevar? Usted no pregunte. Llegó ese día, era mi descanso en el trabajo, así que le
pedí que se vistiera y en una hora salimos. No tengo las palabras para expresar
lo especial que fue ese día. El sol de las 11 de la mañana es justo todavía. No
hace 50 años cuando salía mi señora y eran avenidas rodeadas de arboles, ahora
el pavimento y el tráfico hacen ardiente el sol al mediodía. Utilicé el tiempo sabiamente,
tomamos un bus que nos llevó hasta el centro, llegadas allí, la llevé al parque
central. Acompañadas de una sombrilla, a paso lento pero seguro caminamos hasta
Pamplona, una pequeña cafetería con mesas para dos y una barra; al fondo de ésta,
obsérvanse Fotografías de España, manteles blancos y 2 televisores colocados en
cada esquina, a lo alto de la pared. Aquí las personas mayores llegan a comer y
tomar café, leen el periódico y platican de los tiempos cuando fueron obreros
en los campos bananeros en la Lima.
Abrí la puerta y ella entró
primero. Tomamos la segunda mesa después de la
entrada, llegó la mesera y nos
ofreció de tomar, pedí un refresco de Cola y dos club sándwich. Un silencio
placentero amenizaba nuestra comida, que sólo remarcaba la alegría de aquel día.
Tomé la servilleta y limpié su nariz llena de mostaza, me sentí feliz, ese
espacio en mi corazón llenado a plenitud, ver a mi señora comer un plato entero
sin molestias de la edad, que le quite la carne o los pepinillos no es problema
para ella. Le ofrecí mas refresco, y terminamos de comer. Pedí la cuenta y al
pagar nos dieron dulce de menta, su favorito. Satisfechas, caminamos nueve
cuadras hacia “el Guamilito”, lentas pero seguras y ya con el sol en nuestras
cabezas. Me decía: “Ese edificio no estaba allí la última vez que anduve por aquí,
y esa esquina la remodelaron, ¡que calor hace!, ¿ya vamos a llegar?, ¿y ése es
el Hotel Sula vos?, Cuando yo pasaba por aquí no había tanta gente, no se te
olvidó la cartera verdad, ¿ya le hablaste a tu mami que ya vamos para la casa?…”.
“Abuelita, ahorita vamos para Guamilito, y después para la casa.” Entramos por
el lado de los puestos de tortilla, “quería
tortilla mami”, “no se le ofrece tortilla mami”, “cómpreme tortilla mami”, es
el canto de las tortilleras, ofreciendo al que va caminando por el pasillo
rodeado de hornillas, donde señoras y niñas trabajan con delantales puestos y
gorros blancos para sostener el cabello. Un Mercado cerrado por paredes y techo
no es muy fresco a estas horas del día. Entramos a un puesto de souvenirs, artesanía
Lenca, cuadros, machetes, cofres, jarrones, tarjetas, muñecas de mimbre y
vestidos de manta. Le compré un vestido. La paseé por los puestos de verdura,
llenos de color y frescura, canastos llenos de mazapán y cebolla, frijol y
especias. Y por el lado de las flores, ¡Qué belleza! Rosas, claveles,
girasoles, alcatraces, y margaritas. ¡Qué cambiado esta todo, vos!
Saliendo de allí, paré un taxi,
mi señora ya estaba cansada con sus tobillos hinchados de tanto andar. Listas
para regresar, pregunté: “¿Te gustó el paseo abuelita?”. Pregunta que me vi
obligada a hacer, ya que ella nunca ha sido una persona que exprese sus
sentimientos. “Sí. Tenía ya mucho tiempo que no salía a caminar por esas
calles.” “Con cuidado abuelita, el pie póngalo aquí, yo me subo de este lado… sí, sí, ya nos
vamos a la casa. “
Es muy lindo darles este tipo de
salidas a los señores de edad, cuando ellos ya no salen solos, por temor a perderse,
porque se cansan, o por estar enfermos. El amor es la única energía que nos
impulsa a actuar de esta manera, sin esperar nada a cambio. Cumplir el
mandamiento de honrar a nuestros padres y de amar al prójimo, son acciones que
no deberíamos hacer para satisfacer el “ego”, sino para marcar el recuerdo de
los que amamos.
“quería tortilla mami”, “no se le ofrece tortilla mami”, “cómpreme tortilla mami”, es el canto de las tortilleras
martes, 24 de abril de 2012
¿21 años dormida?
Todo comenzó una tarde, cuando comíamos la familia de mi esposo y yo.
Ese día comentaban con mucha gracia, sobre un error cometido por un candidato a
la presidencia de este país. El hombre, de apariencia joven y carismática, con
altos números en las encuestas de popularidad, ha encantado a cultos e incultos, y de todo
género; no el caso de esta familia.
Días atrás, el joven candidato estuvo en una feria del libro, y allí la
prensa, aprovechó para hacerle una pregunta, nada capciosa, recalca la familia
de mi esposo, ni difícil de contestar, ¿Qué obras han marcado su vida? Él
contestó erróneamente al atribuir los títulos a otros autores, y otra serie de
errores que sucedieron la fatídica tarde cultural, marcándole de por
vida.
Mi esposo, comenzó a hacer referencia de sus libros preferidos, y
ciertos cuentos, nombrando su respectivo autor. Mi cuñada hizo lo mismo,
y así cada quien aportaba a la conversación. Cuando llegaron las miradas hacia
mí, sentí lo predecible, y predispuse mi cabeza a una pregunta que ya veía
llegar. A ver Q´, dime tres libro que han marcado tu vida…Yo contesté, el que
gracias a Dios, y con mucho esfuerzo, terminé de leer bajo mi propia voluntad
recientemente: “Donde acaba el rio” de… eh… esteeee… mmm… sucedió lo mismo que con el autor de nuestras
mofas. ¡Qué Pena!
Pasa que en mi país natal, en la secundaria nos dieron varios libros que
leer de autores locales, que no despertaban en mí, ni en nadie, la curiosidad
de leer; como lo he dicho siempre, pareciera que había un complot para que no
me interesara en la lectura. Por ejemplo, “Jacinta Peralta” de Ramón Amaya Amador. Recuerdo muy bien ese libro, porque lo leí a los
14 años, y trataba en sus líneas de cómo una joven fue maltratada y llevada al
camino de la prostitución, a mi gusto un libro muy crudo, lo leí, sí, pero dejó
en mi un mal sabor de boca. Por eso lo recuerdo. Ya en la universidad leí “Un Payaso en el delito” de Mario
Berrios, y este lo recuerdo muy bien, porque la
maestra que daba la clase de español, era muy buena impartiéndola, e hizo que
despertara en mí la llama de la lectura (que no duró encendida ni tres meses).
Así que me eligió para que yo dirigiera las preguntas del café literario que
organizó la clase, porque yo al ser la primera en terminar el libro, y entregar
la reseña antes que nadie, me gané este honor. Teniendo como invitado especial
al mismo Mario Berrios, ese día en el café literario, lo escuchamos contar el proceso
de su libro y qué lo llevó a escribir. Al final de haber llevado yo las
preguntas y él contestándolas, yo fui la primera en recibir su autógrafo.
Poniendo una dedicatoria, que más o menos va así: “Que nunca se apague la luz
en ti”. ¿Por qué les cuento acerca de estos dos libros? Sí, acertaron, son los
únicos que tengo en mi memoria. Ustedes me van a atacar, pero Q´ ¿Son los
únicos tres libros que has leído? Yo saldré a mi defensa, ¡No! He leído varios,
pero estos son los únicos que han marcado mi vida.
“Donde acaba el rio” de… eh… esteeee… mmm… y…”Un payaso en el delito” y… y… “Jacinta Peralta”. Otro día les contaré porqué “Donde acaba el rio” también “marcó mi vida”. Bueno, pero sí has
leído “El Principito” del Francés Antoine de Saint-Exupéry, ¿verdad? No, contesté. Mi amor,
llegando a la casa te lees “El Principito” ¿va? Sí. Regresamos a la casa y comencé.
¡Mi Experiencia con dicho libro fue genial! ¿Sabías que es un libro para
niños? No, contesté.
¿Pueden ustedes imaginar cómo se siente este despertar? Allí lo tienen, todo comenzó así. Me siento
como un bebe gateando y siento que estuve dormida por 21 años. El ser humano se
desarrolla en muchas ramas profesionales, estoy consciente que la literatura es
el hit número uno de nuestra especie. Lo siento así, porque a través de la
lectura podemos viajar a tantos lugares y el autor nos puede transmitir muchas
emociones. Créanme, la matemática no me produce tal sentimiento. El estar
rodeada de gente que le gusta la lectura, me alienta a seguir haciéndolo, y
darme una satisfacción personal que, a mí ver, me hará crecer como persona. He
tenido obstáculos leyendo, pero eso, se los compartiré luego.
lunes, 23 de abril de 2012
La comezón del principiante
Cuando tomas un juguete por primera vez, ¿sientes que no hay nada mas genial que este verdad?
Esto esta pasando conmigo ahora mismo. De chica nunca me gustó la lectura, siempre fui de la idea que la lectura era aburrida, y sinceramente tenia muy poca imaginación cuando leía los viajes de Colón en la escuela. Parecía un completo complot hacia mi, en colocarme pura lectura aburrida. Eh aquí el poco interés en descubrir este mundo. Qué puedo decir ahora, que me e vuelto una lectora empedernida, la respuesta es no.
Porque el hecho que quiera avanzar en tan refinado hábito, caigo en cuenta que sí, es un hábito. Quisiera saber ya muchas cosas de sobra tantas cosas, pero no se puede ¿verdad? Todo se logra dando pasos a la vez. Por eso me defino como un lector "amateur". Y para mi este punto en mi vida a tan corta edad, será significativamente grato llenarme de todo aquello que llegue a mis manos.
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